Para ser feliz hay que tocar el ukelele

Para ser feliz hay que tocar el ukelele

Sí, Para ser feliz hay que tocar el ukelele. Todo empezó hace bastantes años en Hawai, como ya hemos visto en algún artículo sobre la historia del ukelele.

Todo empezó con unos marineros portugueses, reconvertidos en carpinteros que crearon a finales del siglo XIX un rudimentario ukelele. Ese ukelele venía como resultado de una unión entre el cavaquinho y el rajão.

Poco después se exportó a toda la polinesia e Isla de Pascua. Se perfeccionó hasta el que conocemos hoy en día.

Muchos artistas se han visto cautivados por tan pequeño instrumento, como también he comentado en otras ocasiones. En España tenemos casos muy cercanos como el de Paula Rojo o el carismático Carlos Sadness.

¿Porqué nos hace feliz el ukelele?

Para ser feliz hay que tocar el ukelele. Las personas que ya tocan el ukelele está claro. Pero para las personas que aún no lo hacen, os traigo una pequeña lista para alejar vuestras dudas.

  1. Es un instrumento barato. Sin más. Eso da felicidad. Que siempre que queremos hacer algo nos cuesta un pastón. Pues con el ukelele no. Sólo necesitamos un ukelele medio, un afinador, internet (¿quién no tiene internet hoy día?).. y ganas de aprender!Por 60€ tenemos todo lo que necesitamos para aprender a tocar el ukelele. No te olvides de ukelelegirl.es
  2. Puedes elegir entre infinidad de colores. Esto es un punto. Tocar un instrumento a veces es tedioso y aburrido… pero el ukelele no, porque puede ser un instrumento divertido.
  3. Hay un tamaño para tí. No voy a detenerme en esto, que ya hemos visto los tamaños hasta la saciedad. Pero decir que si eres más pequeño te va el soprano y si eres más grande puedes elegir otro tamaño más grande, aunque no es obligatorio. Yo siempre digo, pon un soprano en tu vida, te hará muy feliz.
  4. Es transportable. Puedes llevarlo al trabajo, tocarlo mientras esperas en el coche (evidentemente con el coche aparcado y apagado!), tocarlo en un atasco (yo lo hice mucho, de copiloto, of course, en nuestro viaje a Normandía), tocarlo en la playa, en el parque, con amigos, en fiestas,… donde se te ocurra es un buen plan.
  5. La concentración y el ejercicio manual hace que desconectes. Está demostrado. Son ejercicios para nuestro cuerpo, nos concentramos y olvidamos los problemas. Por un momento el resto del mundo deja de existir. Tocas, la música está dentro de ti y ya está. sólo piensas en eso.
  6. La música genera serotonina. Han demostrado que escuchar y ejecutar música genera serotonina, hormona encargada de la felicidad.
  7. En los niños favorece la concentración y la inteligencia. Como ya hemos visto en otro artículo, hace que se generen sustancias que favorecen el aprendizaje.

No hay duda, el ukelele nos hace más felices. Hace poco demostraron, mediante la musicoterapia en pacientes con Alzheimer, que canciones concretas hacen revivir recuerdos.

Pon un ukelele en tu vida.

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